ARTISTAS

mario-carreno-mezcla-puro-L-QbHp_F1

Mario Carreño

El sueño
desnudo con filodendro
Carreno-Mujerconsandia
Carreno-Mujerconcocodrilo
Carreno-Lamesaderancagua
Carreno-Lafrutera
Carreno-Guitarrista
Carreno-ausenciadelpoeta

INFORMAÇÃO DO ARTISTA

Las motivaciones primordiales de la pintura de Mario Carreño fueron su preocupación por el destino del hombre en el mundo de hoy, el respeto por la tradición clásica y la búsqueda de raíces telúricas.
La figura humana siempre estuvo presente a través de todas las etapas del artista, le preocupó especialmente la frágil y débil estabilidad del hombre, amenazado por conflictos bélicos y atrocidades humanas, en los que sugiere la terrible imagen de un “mundo petrificado”.
En la pintura sugiere dos universos, uno real y objetivo, otro, de sueño y de ilusión, donde el artista inventa y deja de lado el ordenamiento lógico. Esta fue una constante en la obra del maestro, intenta poner en la tela razón e intuición, intelecto e imaginación.
Comenzó en los años ‘30 siendo un pintor figurativo, de estilo monumentalista y lineal, con cierta influencia del período clásico de Picasso. Durante la década del ‘50, después de una etapa surrealista, se vuelca hacia un arte abstracto, de gran rigor formal, que se prolonga hasta comienzos de los ‘60 (“Recinto Alucinante” de 1961 e “Imaginación del comienzo”).
Tras una breve incursión en la corriente informalista en 1963, durante una estadía en París, Carreño reencontró en el oficio depurado y en las formas esculturales un lenguaje apto para conjugar su deseo de pureza formal y su sensibilidad. A partir de entonces reflejó en la pintura su visión apocalíptica del destino del hombre.
Un mundo amenazado por los horrores de una guerra atómica surgió en 1964, con una serie de dibujos y acuarelas a tinta, pincel y plumilla; seres a medias, medias estatuas se quebran y despedazan en medio de paisajes límpidos, desnudos. Aparecen cielos circulares, intensamente azules, el desierto chileno infinitamente horizontal que se rompe en conos truncados, en abruptas pirámides que transmutan la cordillera andina.
El paisaje chileno del norte, la costa con sus acantilados, el desierto, la mole andina, se mostraron en los cuadros de Carreño con una extraña fuerza telúrica.
A partir de 1970, el paisaje nortino fue una constante en sus obras: “”Aurora de volcanes” de 1974; “Tierra de volcanes” de 1975; “Sueño fragmentado”, “Silencio cordillerano”, “Nacimiento de una calcinada geografía”.
El empleo de la paradoja fue una constante en sus obras, formas rotundas que se despedazan, silencio poblado de resonancias irreales, consiguiendo así patentizar su preocupación por el choque de conceptos contradictorios, razón e intuición, intelecto y sensación.
En obras como “Estudio para una morfología post- atómica” de 1967 y “Columnas de tiempo inmóvil”, muestran esta temática, en la que extrañas columnas formadas por trozos de anatomía y miembros humanos, apiñados, se encuentran reunidos en forma caprichosa, como por obra de fuerzas atroces.
Carreño realizó una serie de figuras femeninas frente al mar, inspiradas en los mascarones de proa de la casa de Pablo Neruda en Isla Negra. “Mujer con guitarra” corresponde a 1972, hay allí un paisaje de sueño, exento de alusiones chilenas, evadido hacia sugestiones clásicas y del surrealismo italiano.
Toda la obra del artista estuvo traspasada por el espíritu caribeño de su origen, que se reveló en la exuberancia y sensualidad de las formas, los tonos cálidos, incluso en los hechos dramáticos de muchas de sus creaciones como 
”Sueño Fragmentado” y “Silencio Cordillerano”, en que los cuerpos desmembrados reflejaron el quiebre social.

Currículo