ARTISTAS

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Antonio Segui

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Seguí - Paris - Buenos Aires

INFORMAÇÃO DO ARTISTA

Los hombrecillos-hormiga —su marca registrada— están siempre vestidos a la manera del compadrito tanguero de los años 20, como si vivieran en una Buenos Aires imaginaria. Sobre esto, el artista ha dicho que los hombres con sombrero son una imagen que viene de su infancia, cuando todo el mundo usaba sombrero y no se podía salir a la calle sin él. Quizás estos hombrecitos formen parte de ese constante regreso a la infancia y al placer de dibujar y pintar, de experimentar texturas, de ensuciarse las manos con el pastoso color de los crayones.
Lo infantil es omnipresente en la obra de este maestro, que ya lleva más de cinco décadas dedicándose al arte. La famosa frase de Picasso: «Desde niño pintaba como Rafael, pero me llevó toda una vida aprender a dibujar como un niño», puede sin duda aplicarse en este caso. Seguí nunca quiere ver «madurar» a su obras, dejar que se tornen aburridas o que pierdan la frescura. Lo importante será mantener en su mirada un toque ingenuo, casi naif, a la vez que no deja de ser profundamente crítico, mediante el recurso de la sátira y la parodia.Lejos del estereotipo del pintor distante y pretencioso, Seguí es un señor con alma de niño. Un poco parecido a sus personajes fisonómicamente, tiene los rasgos de una caricatura: anteojos, gran bigote y nariz levemente pronunciada. Las marcas de la gestualidad surcan su cara: se nota que es un hombre que ríe.
En muchas de las obras vemos a los hombres-hormiga apurados, casi flotando en el aire del clásico plano rebatido de Seguí, caminando absurdamente hacia ningún lado, de un modo entre torpe y gracioso. El humor absurdo del artista sirve para mitigar la angustia en el mundo moderno, para poder distanciarse por un momento de la vida acelerada, el ritmo frenético de la ciudad, y para encontrar un momento de reflexión y descanso.

Currículo