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about Praxis and
its artists.

Museos y galerías para recorrer …..

Por María Paula Zacharías | Para LA NACION

23.11.2014

Artista: Martín Bonadeo

Tendencia / Una experiencia artística diferente 

Museos y galerías para recorrer con todos los sentidos

Contra la idea de que las muestras están destinadas solamente a los ojos, son varios los artistas y los espacios que proponen obras de arte concebidas para el tacto, el olfato y el gusto, desde un asado hasta olores que evocan la infancia o la ciudad

Al museo se va a mirar. Pero también, cada vez más, a participar. En este momento, hay en Buenos Aires muestras de arte para oler, tocar, escuchar y degustar, en museos y galerías. Obras de arte que dan hambre y sed, una mujer de mosaicos para acariciar, cantos de ranas y sapos…

La exposición de Martín Bonadeo en la galería Praxis es, más que nada, para oler. Los dibujos de Vórtices aromáticos están dentro de cajas de madera con tapa de vidrio: hay que abrir, meter la nariz e inspirar: madera, chocolate, talco, menta, citrus… Espirales y otras formas abstractas exhalan aromas y disparan recuerdos. Más allá, dan ganas de abrazarse fuerte a un collage de alfombras: tiene esa colonia de los abuelos. Otra es un viaje en el tiempo: oliendo el Anaïs Anaïs se tienen, sí o sí, 15 años. En una mesa, espera una caja con frasquitos que son la esencia -o el extracto- de Buenos Aires: cuero, jacarandá, pavimento, basura, labial… “Yo tenía una lista de más de cien aromas de objetos muy característicos. Pero además usé las redes sociales para preguntarle a la gente a qué huele Buenos Aires. Me respondieron más de 400 personas. De los más repetidos y los que más me gustaron hice una lista de 50 aromas que luego les di a tres perfumistas distintos para que los desarrollaran. Cada uno me entregó unos 20 perfumes, y de esos 60 seleccioné los once que para mí estaban mejor logrados”, explica el artista. Se quedó con ganas de sintetizar en una fragancia la garrapiñada y el asado de obra. Se ve el corazón pero nunca las caras, en cambio, es para escuchar y hablar. Son tres instalaciones sonoras de Nico Diab, músico y artista sonoro, y compositor para muchas otras áreas, que se escuchan en Espacio Ecléctico. La primera, Elefante, es un tubo largo como una trompa, al que se debe acercar la boca para emitir un sonido. Volverá multiplicado por una cortina de vinilo con 49 parlantes diminutos. El resultado es un collage sonoro en el que se superponen los aportes de los participantes. Otra sala está a oscuras, y esta vez, doce tubos transparentes e iluminados que cuelgan del techo se deben arrimar a la oreja para escuchar. “Hay escenas de la vida cotidiana, acontecimientos inusuales, instantáneas de la calle, viajes, el nacimiento de mi hija, una compra al ferretero. Periódicamente voy alimentando la obra”, dice Diab. Otra pieza muy auditiva es Nocturno, de Diana Schufer, en la muestra Amor, de la Casa Nacional del Bicentenario. También a oscuras, hay que elegir una de las once pelotitas parlantes que parecen suspendidas en el aire para llevarse al oído y escuchar una historia de amor. Desengaños, encuentros, infidelidades. En este recorrido sensorial, hay un plato fuerte: Asado en el Larreta. Se trata de una performance e instalación de Marcos López que replica su foto Asado en Mendiolaza. Debajo de esa imagen que evoca la Última Cena, de Leonardo Da Vinci, pero con artistas cordobeses y menú criollo, otros doce actores se sentaron a una mesa de caballetes en el señorial comedor del escritor Enrique Larreta, durante la Noche de los Museos. Había olor a asado, porque los apóstoles en camiseta comían choripán. Con el correr de las horas, empezaron a volar bolitas de pan, los chistes se fueron volviendo pesados y López tuvo que parar la performance. La sed se puede disparar con los tonos borravinos, rubíes, morados, violáceos y ámbares de la paleta de Jorge Martorell. Son los matices que ofrecen el vino y sus borras, los materiales. Sus pinturas etílicas tienen que ver con el tango y las vides, y se pueden ver en una bodega de Recoleta, con una copa en la mano. Todo empezó hace diez años en el taller de Eduardo Médici cuando la base de una copa de vino marcó un cuadro. Los títulos de sus obras son elocuentes:La última curdaLos mareadosQuiero emborrachar mi corazón. Por lo general, el arte no es para tocar. Pero en la plaza seca de la Colección Fortabat yace una mujer gigante a la que algunos acarician: Los Viajes de Nushi, de la artista Nushi Muntaabski. La cubre una piel de mosaico veneciano y cerámicos. “Con esta obra en particular ocurre que el tacto no pasa solamente por la materialidad que siempre es atractiva, sino que también están tocando mi cuerpo en una escala bestial”, cuenta la artista. Para sentir con las manos, exclusivamente, es ConTACTOArtístico, una muestra pensada para ciegos por la artista Norma Stirbanoff, con obras suyas y de Silvia Ventura y Andrea Riera. Con los ojos vendados, se palpa un árbol de papel, unas casitas de papel de lija fino o se recorren piezas abstractas de tela, corcho. La muestra se puede “tocar” en Una Mirada Distinta, Centro Municipal para la Inclusión de las Personas de San Isidro. “No hago obra para que dure eternamente, sino para que le sirva a alguien; para ciegos, y para que los que no lo son puedan ponerse en su lugar. El tacto permite otra sensibilidad”, explica Stirbanoff. Las artes visuales también pueden ser una sinestesia.

CIRCUITO SENSORIAL

Olfato Vórtices Aromáticos, de Martín Bonadeo: en Praxis, Arenales 1311, hasta el 13 de diciembre Gusto Asado, de Marcos López, en el Museo Larreta, Juramento 2291. Jorge Martorell, en Casa Bodegas Nieto Senetiner (Av. Quintana 192) y en Galería Martorell (Pacheco de Melo 1859), con cita previa Oído Se ve el corazón pero nunca las caras, de Nico Diab: en Espacio Ecléctico, Humberto Primo 730, hasta el 29 de noviembre. Nocturno, de Diana Schufer, en la muestra Amor, de la Casa Nacional del Bicentenario, Riobamba 985 Tacto Los Viajes de Nushi, de N. Muntaabski, en Colección Fortabat, Olga Cossetini 141. ConTACTO Artístico, de N. Stirbanoff, de lunes a viernes, de 9 a 14, en 25 de Mayo 574, San Isidro

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