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its artists.

Martín Bonadeo: obras aromáticas…..

Ana Martinez Quijano - Ámbito Financiero

18.11.2014

Artista: Martín Bonadeo

Martín Bonadeo: obras aromáticas en busca de un tiempo perdido En estos días Martín Bonadeo (Buenos Aires, 1975) expone en la galería Praxis una serie de obras aromáticas ligadas a Buenos Aires y destinadas a exaltar el olfato. Bonadeo se abre rumbo en el campo expandido del arte, sus exploraciones coinciden con las de los artistas que hoy intentan conquistar espacios que trascienden lo exclusivamente visual.“Vórtices Aromáticos”, título que lleva la muestra, entabla relaciones con la ciencia y también con la literatura. Para comenzar, el texto del artista se abre con una cita de Marcel Proust. “A veces estamos demasiado dispuestos a creer que el presente es el único estado posible de las cosas”, sostiene el autor de “En busca del tiempo perdido”, monumento literario del siglo XX, donde el arte y la percepción sensorial ocupan un lugar fundamental. 
“Sólo gracias al arte podemos salir de nosotros, saber qué es lo que ve otra persona de este universo que no es el mismo que el nuestro y cuyos paisajes nos son tan desconocidos como los que puede haber en la luna. Gracias al arte en vez de ver un solo mundo, el nuestro, lo vemos multiplicarse y en la medida en que hay artistas originales, tenemos mundos a nuestra disposición”, señala Proust. Bonadeo presenta sus obras aromáticas -retratos, dibujos y una caja de tubos cargados de olores-, con el afán de demostrarle al espectador la capacidad que poseen para traer de vuelta un tiempo aparentemente “perdido”. El artista cuenta que hace 10 años realizó una instalación en el Malba, agrega que entonces incluyó un aroma,“madera podrida en agua de mar”. El “olor a muelle” no figuraba en la ficha técnica, pero esa presencia inocultable quedó flotando desde entonces y, con mayor o menor osadía y otros olores, volvió a reiterar esta inesperada aparición. 

En efecto, el año pasado Bonadeo sintió la necesidad de crear un verdadero paisaje olfativo. En la muestra actual, la identidad de los “Retratos aromáticos” de algunos familiares del artista, se desdibuja y a la vez queda oculta bajo el desmesurado formato de paños de lana pixelados. Sólo él puede reconocer estos personajes y exclusivamente por el olor. Y lo mismo ocurre con los dibujos perfumados o las cajas que resguardan los aromas queBonadeo persiguió durante años: la definición visual es baja pero el efecto del olor es alto. Cuenta el artista que a pesar de la indefinición formal, sus trabajos lo transportan a tiempos, lugares y circunstancias muy precisas. 

La reveladora experiencia de la célebre “magdalena” de Proust permite advertir que si se observa simplemente el “pastelito”, la mirada resulta incapaz de provocar el encuentro con el pasado y con los recuerdos. La “memoria involuntaria” se activa por un encuentro fortuito con el mismo olor y el mismo gusto de la “magdalena”. Proustdestaca las “evocaciones penetrantes” y así reconstruye una escena del pasado que se torna más vívida y más real que cuando estaba en Combray con su tía Léonie. 

Muchos años más tarde escribiría: “Cuando nada queda de un pasado viejo, después de la muerte de las personas, después de la destrucción de las cosas, entonces solos, más frágiles, pero más vivaces, más inmateriales, más persistentes, más fieles, el olor y el sabor quedan aún por largo tiempo como almas que recuerdan, escuchan, esperan sobre la ruina de todo el resto, llevando sin fallar sobre su gota casi impalpable el edificio inmenso del recuerdo”. 

Si bien es cierto que los olores son capaces de desatar toda una cadena de recuerdos, es preciso reconocer que la impresión de los sentidos no siempre alcanza para revivir una situación. Cada uno de los espectadores de esta muestra experimentará sus propias y muy diversas sensaciones. 

Bonadeo aborda la exposición desde su perfil científico y también sensitivo y, de este modo, relata sus vivencias:“Buenos Aires y sus florerías huelen de un modo especial, distinto, es una fragancia que me transporta y que abre un mundo de memorias. Entre muchas notas olfativas, alcanzo a reconocer un jacarandá y algún árbol más que se cuela. [...]No todos tenemos la misma sensibilidad, pero todos podemos reconocer el aroma de un buen café y recordar charlas, texturas o emociones que vienen de su mano”. 

No obstante, Bonadeo además de artista es un científico: doctorado en Ciencias de la Comunicación publicó su tesis sobre comunicación humana olfativa; estudió los vínculos entre arte, ciencia y tecnología en el Hypermedia Studio, UCLA, EE.UU.; es profesor de de Arte Contemporáneo Argentino y Arte, Ciencia y Tecnología en el Programa de Estudios Latinoamericanos (UCA), donde fundó y dirige el Taller Experimental de Ciencia, Arte y Tecnología. 

La muestra de Praxis reúne el carácter sensible con el rigor científico. El artista investigó el contexto porteño hasta determinar los olores que predominan en Buenos Aires; después acudió a las fábricas internacionales de aromas y sabores más conocidos, (IFF, Firmenich y Givaudan) donde consiguió 50 esencias. Entonces sí, Bonadeo comenzó a mezclar las esencias con los colores, a buscar las forma y el sentido y a diseñar una bella caja para contener los olores porteños. Allí está escondido el perfume de los jazmines de las calles de Belgrano y, con suerte, la posibilidad de volver a verlos, de recrear el tiempo en que las pequeñas flores blancas explotan e inundan las veredas con una marea dulzona.5