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La era del derecho a la réplica

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Suplemento S!

27.06.2014

Artista: Mariano Giraud

Se pondrá en tela de juicio el aura de la unicidad de la obra de arte, como le ha pasado a la música o al cine. Pero muy pronto habrá obras, o versiones, que la gente se podrá imprimir, que podrán habitar su casa”. El futuro llega a cada rato, y aquí es donde Mariano Giraud mira hacia un adelante, que se acerca vertiginoso: “Hace diez años que doy clases en el Rojas y siempre le mostraba a los alumnos, cosas increíbles… que no podíamos hacer. Este año fue el primero en que les llevé una muestra, de algo que puede realizarse”. Hoy en Praxis (Arenales 1311, desde las 19) se podrá ver Natural, la primera de sus exposiciones, con esculturas realizadas en una impresora 3D.

A su formación plástica tradicional (en la Piridliano Pueyrredón) Giraud siempre la linkeó con una relación “desde la tecnología o la ciencia”. Si antes trabajaba con diseños que imprimía en papel y plegaba, “la impresora 3D fue un paso natural, la incorporé a mi trabajo como escultor”.

Como pasó con la fotografía en algún momento, la impresión 3D hoy irrumpe con el ímpetu de los avances tecnológicos: “Se dio una aceleración en los últimos tres años. Y estos últimos ocho meses fueron una locura”. Una idea baja, a través de un software, a lo material, casi sin límites: “En la computadora funciona cualquier cosa. No hay ley de gravedad, no hay temperatura. Intentás hacer cualquier cosa y lo solucionás con práctica”.

En principio, las reflexiones cruzadas serán muchas, pero luego, calcula Giraud, esta impresora 3D será una herramienta más: “En lo cotidiano, por ejemplo, se te rompía un espejo retrovisor y tenías que ir a Warnes, comprás un espejo que vino de China, en barco. Ahora lo podés bajar de internet, imprimirlo en tu casa. El impacto ecólogico es cero”.

“Para la muestra, quería imprimir una Venus de Willendorf , una de las esculturas más antiguas de la humanidad. Encontré un escaneo de la original, la escalé al tamaño que quería y la puse en la muestra. Así, una escultura que llega desde los albores de la humanidad, gracias a una máquina robot que se encarga de reproducirla. Esa inmediatez es genial”.