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Abstracciones de Biagini y De Sagastizábal en NY

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Ámbito Financiero - Ana Martinez Quijano

28.11.2013

Artista: Tulio de Sagastizabal

En la pintura de De Sagastizábal las sucesivas filas de trapecios tambalean, se inclinan para luego recuperar la estabilidad. Como en De Sagastizábal, las maderas de Biagini, aunque parecen también perder el equilibrio, vuelven luego a enderezarse.
La galería Praxis se codea en el distrito de las galerías de Chelsea con Pace, Mary Boone o Gagosian. Allí, en la sede neoyorquina, presentaron hace unos días la muestra de pinturas Fragmentos de Ficción de Tulio de Sagastizábal, junto a Indefinible e infinito de la argentina radicada en Nueva York, Cecilia Biagini.

Las escultóricas inter-venciones de Biagini se divisan desde el ingreso a la galería; son el preludio de unas muestras de afinidades notables que oscilan entre el orden y el desorden, la armonía y el caos.

Ambos, De Sagastizábal y Biagini, comparten el mismo afán por la abstracción y un pasado en común: participaron de las primeras ediciones de la Beca Kuitca en el principio de los años 90. Acaso de ese entonces proviene una cierta atracción de ambos por la belleza y el espíritu juguetón que hermana sus obras.

En la pintura de De Sagastizábal las sucesivas filas de trapecios, figura geométrica reiterada en todos los cuadros, tambalean, se inclinan hacia la derecha o la izquierda para luego recuperar la estabilidad. Las maderas de Biagini entretanto, están apiladas con gracia y aunque parece que van a caer y tienden también a perder el equilibrio, vuelven luego a enderezarse. En este juego y en otros de similar magnitud reside su encanto. Además, los materiales tienen un protagonismo esencial, desde los alambres con felpilla, los clásicos limpia pipas, hasta los tubos transparentes de colores con su connotación científica.

Por su parte, las pinturas de De Sagastizábal palpitan. Al acercarse para observarlas se advierte que cada uno de esos centenares de trapecios contiene el gesto del artista, es, en sí mismo una pequeña obra. El gesto tiene como resultado un leve cinetismo.

Habitualmente, y desde hace tiempo, me gusta pensar que mis obras son frutos de un largo deseo de construir las imágenes como un modo de escribir, señala el artista misionero en el imperdible texto del catálogo.

Luego, para definir la vivacidad y el ritmo de Biagini, basta ver cómo confluyen en el espacio lo lúdico con la geometría y, para percibir el sentido de sus obras, es preciso advertir las alusiones a las ondas musicales y la inspiración científica o arquitectónica.

A.M.Q.