Mariela Yeregui

TERRITORIOS DE DESASTRE

Multitud Golder

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TERRITORIOS DE DESASTRE


Artista Exhibido:

GOLDER YEREGUI

TERRITORIOS DE DESASTRE Gabriela Golder y Mariela Yeregui Temporada 17 Del 12 de marzo al 24 de mayo de 2015. EAC- Espacio de Arte Contemporáneo Arenal Grande 1930
Montevideo – Uruguay
  “Los cuerpos no son ninguna clase de completud o de espacio lleno (el espacio está lleno por todas partes): son un espacio abierto, lo que implica, de alguna forma, un espacio más estrictamente espacioso que espacial, esto que también puede ser llamado un lugar. Los cuerpos son lugares de existencia, y nada existe sin un lugar, un allí, un ‘aquí’, un ‘aquí es’”. Jean-Luc Nancy   En nuestros territorios artísticos siempre hay un conflicto en ciernes. Nos debatimos entre una necesidad de equilibrio, de orden y de contemplación apacible, y un elemento, una grieta que preanuncia el desastre. Nuestros proyectos insinúan resquicios por donde lo contextual inevitablemente debería filtrarse. Lo cierto es que nos interesa la emergencia del conflicto –sea por lo que fuere (teniendo en claro que “por lo que fuere” está fuertemente ligado a una idea de devastación que atraviesa todo). Vemos tensiones en los territorios. Diferentes tipos de tensiones. Y es desde aquí desde donde nos interesa hablar. En estos territorios, los detalles irrefutables, que se adhieren a la memoria de manera perenne, son la metonimia perfecta del desastre. Hay una relación profunda entre cuerpo y desastre en el imaginario social y, esencialmente, personal. Los cuerpos están allí, son visibles, pueblan el espacio de la realidad, de la ficción, del pensamiento, de la poética. No vemos sino una parte del todo. Es un asunto de percepción. No existe un afuera sino un ver oblicuo. Los bordes se transforman con los movimientos de los cuerpos. Cuerpos como miniaturas, movimientos desesperados que ocupan territorios en disputa. La ausencia del referente produce el paroxismo repetitivo que edifica el desastre. Anclarlo a través de la nimiedad nos permite desfigurarlo y configurar nuevos territorios de acción. Los territorios utópicos se desmoronan, se devastan. El desastre encuentra, en la repetición de la insignificancia, que es a su vez una línea de fuga que permite re-plantear, cuestionar y poner en crisis las nociones de territorio ligados a una utopía de modernidad.   Se trata de la desfiguración de los cuerpos, de las máquinas, de los espacios, pero, fundamentalmente, de los paradigmas de la modernidad periférica latinoamericana. En suma, la territorialización se produce en esta encrucijada que re-enlaza nostálgicamente al pasado a través de la visibilización del fracaso de un modelo (el futuro ya no es lo que se creía que iba a ser), que re-conecta críticamente con nuevos modelos (el futuro es lo que no fue) y que instala la dimensión del presente: “el presente es el desastre”.   En conexión con ello, enfatizamos una fatalidad elemental: hay una fuerte relación entre el concepto de modernidad y cómo el arte compone sus imágenes en las fisuras y pliegues de su propia discursividad problemática. Un conjunto de capas sucesivas, que permite una sedimentación multiforme de estratos, desafía todo atisbo de univocidad. El desastre emerge en la disrupción del discurso moderno, en la lucha permanente del yo y el Otro, en la pregnancia de la representación de los cuerpos, en la tensión asumida por el discurso artístico entre referencia y referente, en los puntos de fuga que sugieren que hay “otra escena”, la innombrable. En estas zonas de interconexión arbitraria, el discurso deviene un territorio de acción.