Sol Aramendi

Heartbeats

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Heartbeats


Artista Exhibido:

Sol Aramendi

UN SILENCIO ENSORDECEDOR

Por Fernando García.


I El álbum doble “The Best of John Coltrane” se desliza fuera de la estructura de aluminio y golpea de canto contra el suelo. Roto. Sin embargo suelo poner “Greensleeves” con su vacío de un minuto y medio y tres centímetros incluído. Ese silencio habla por la ruptura de Coltrane, la meditación de John Cage y el tajo (porqué no scracht    de la pintura) de Lucio Fontana. Hay música rota en mi copia de Coltrane.


II Encuentro en la calle un vinilo del grupo folclórico Los Fronterizos (lo llevo conmigo como un cartonero-fetichista). Inaudibles, los folcloristas se esfuerzan por cantar entre la maraña de rayones (pura maldad abstracta). Es lo que el tiempo y la intemperie le han hecho a un objeto y a una forma de almacenar y distribuir la música. Lo devolví a la calle: ese disco todavía se está escribiendo.


III Mi memoria acústica sobre “El lado oscuro de la luna” (Pink Floyd) ancla en el rayón del lado 2 donde la frase “there is no dark side of the moon in really, but in fact is all there” se eternizaba en el segmento “…in fact is all there”. El disco rayado ya no accidente sino incidente: un loop biográfico.
* En el cruce de la cultura hip hop y las políticas de la migración, Sol Aramendi pertenece a una tradición reciente: los artistas que toman al vinilo como medio, metáfora o fetiche para su trabajo. Cuando me entero que encargó 300 discos para su site specific en Praxis BA (¡en Nueva York usó 2000!) no puedo evitar pensar en el alto umbral de fantasmagoría al que esta chica se (nos) expone. No ya las voces detrás de los 300 discos sino también las voces mentales, el eco superpuesto de todos aquellos que escucharon alguna vez los 300 discos de Sol vaya a saber dónde y como.
Objetualidad pop sombría (el vinilo como ese abismo negro al que la púa y nuestro cuerpo todo se asoman), la forma final de los discos de Sol dicen “nube”, no hay duda. Un ready made viral que celebra el azaroso destino de los objetos en serie. En la estampida corriente de gadgets a los artistas parece tocarles también la función de apiadarse de las tecnologías residuales. De dar espesor ético y estético a lo que se decidió que no sirve. Sol Aramendi opera como médium entre un material (de “resistencia”, dice) y la comunidad que, no hace tanto, le dio sentido. Las paredes hablan, en efecto. Es la inminencia de un vendaval sonoro o su silencio ensordecedor.

INVITADOS: 
El Club del Vinilo: Pablo Bianchi, Juan Kayser, Pablo Manzotti, Julián Massaldi, Marco Sanguinetti y Diego Sehinkman.
El Club del Vinilo se inició en el 2009, cuando un grupo de amigos melómanos y coleccionistas comenzaron a reunirse convocados por el interés común en reivindicar el formato analógico, un soporte que expande la experiencia de la escucha musical. Desde entonces, el grupo indaga y reflexiona sobre los aspectos culturales implicados en el ritual del encuentro con el registro sonoro. En diversos medios promueven el intercambio de información en torno al vinilo e invitan a los más diversos amantes de la música a compartir opiniones e ideas.
Web: www.clubdelvinilo.blogspot.com.ar Facebook: www.facebook.com/clubdelvinilo

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