Julia Masvernat

Un deseo inagotable de color

explosion-collage 52 x 72 cm 2010
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ABOUT THE EXHIBITION

Un deseo inagotable de color


Exhibiting Artist:

Julia Masvernat

UN DESEO INAGOTABLE DEL COLOR

por Ana Martínez Quijano

Todos saben que el amarillo, el naranja y el rojo, suscitan ideas de felicidad y de riqueza.

Eugène Delacroix [1]

El color es el punto de partida de los sistemas rítmicos de expansión, desplazamiento o acumulación elaborados por Julia Masvernat. En sus collages, las formas azarosas de los recortes de papel configuran planos de colores con acusados contrastes o afinidades cromáticas.

En algunos de estos conjuntos los colores explotan con sensual dinamismo; en otros, se agrupan y articulan campos donde prevalecen los encadenamientos o secuencias.

Sin renunciar a la representación del objeto o el paisaje, Masvernat lo subordina, lo incorpora a una serie de obras donde el tema reverbera bajo la supremacía del color. Las formas, abstractas o figurativas, aparecen simplificadas.

En los collages predomina el gesto intuitivo, reina la libertad absoluta de un juego que no admite reglas fijas.

Pero el equilibrio que ostentan las obras, es el resultado de una armonía sustentada por el ojo entrenado de la artista, sus manos hábiles y el cuerpo educado para acompañar todos los gestos.

Cada pieza es una danza.

Masvernat es una artista virtuosa y desprejuiciada, maneja con rienda suelta los impulsos sensibles y el deseo inagotable que suscita el color. El espectador percibe el goce de la ejecución porque resulta fácil imaginar a la artista en medio de su labor. La producción mantiene la inmediatez de un ejercicio rápido, la frescura de una improvisación acertada. Cada obra trata de apresar y poner en evidencia la belleza fugitiva del diálogo siempre inestable que entablan los colores entre sí. En efecto, cada tono se acerca a otro con el afán de vibrar a su lado, para así potenciar la vivacidad del conjunto. Los colores no se mezclan en una paleta, se acercan para brillar, como las estrellas en el firmamento.

La contemplación de las composiciones de Masvernat, despierta sensaciones que se asemejan a las que depara la música. Las combinaciones de colores, los verdes rojos y celestes; los marrones, azules y naranjas; los negros, amarillos y violetas, irradian una poderosa energía y transmiten cierta excitación, un placer sensorial y visual.

El método de trabajo no puede ser más simple: recortar papeles con un cutter o un bisturí, que deja su huella en el material. El resultado, en cambio, es intenso. El collage y el trabajo con imágenes digitales van a la par, ambos soportes permiten hacer y deshacer, mover, cortar y pegar, armar y desarmar.

El referente histórico de los collages de Masvernat es Matisse, artista que trae el recuerdo de la tan conocida anécdota del Salón de los Independientes de 1905, cuando el crítico Louis Vauxcelles denominó “jaula de las fieras” a la sala donde estaban los fauvistas. Luego, los antecedentes son el Mondrian rítmico y juguetón de “Boogie Woogie” y las teorías de Raúl Lozza, cuando señala que el color se independiza del cuadro para actuar sobre la pared y el entorno. Más cerca en el tiempo, Hélio Oiticica libera el color de la forma y lo convierte en un elemento autónomo. No es la primera vez que se establece una analogía entre los collages de Masvernat y algunos “bólidos” de Oiticica que tienen los colores y la estructura caprichosa de las favelas.

El arte de Masvernat, con su expresividad desenvuelta, es una escuela para la mirada, agudiza y estimula la percepción de la belleza del color, belleza que despierta  conciencia de su existencia. Como observó Oscar Wilde: Mirar una cosa es muy distinto de verla. Hasta que ve su belleza uno no ve nada. Sólo entonces existe. [2]

[1] Citado en “Sobre lo espiritual en el arte”, Kandinsky, Andrómeda, Buenos Aires, 1996. Pág. 39

[2] Oscar Wilde, Obras selectas, La decadencia de la mentira, El Ateneo, Buenos Aires, 1959, Pág. 886